lunes, 6 de julio de 2009

El Paradigma de la Sincronicidad

A principios de 1995, un Proyecto Militar secreto llamado “Coherencia”, del ejército de Ecuador juntó 4000 personas -entre civiles y militares-, a realizar ejercicios mentales de meditación.
Estas personas sólo fueron adiestradas en ese sistema sin llegar a enterarse del verdadero sentido de sus acciones.
Se llegó a mentir incluso a los altos mandos de los Cuarteles por miedo a que desoyeran las órdenes y no las retransmitieran al personal de tropa.
El Proyecto tenía la intención concreta de lograr un estado mental de energía “armoniosa y coherente” en la población, tal que, pudiera evitarse una inminente guerra entre Ecuador y Perú, producto de tensiones cada vez más fuertes por tratados de límites.

Al poco tiempo de comenzado el proyecto, se logró un giro positivo en las relaciones, evitándose una segura intervención armada. La técnica utilizada se llamaba “Meditación Trascendental”, creada por el sabio indio Maharishi Mahes Yogui, quien fuera tambièn Maestro del famoso cuarteto The Beatles.

En proyecto mental similar, se ofreció ayuda a la Policía de la Ciudad de New York para bajar la tasa criminal en altísimo porcentaje. Esto, que en principio causó la hilaridad general del cuerpo policial, llegando a manifestar que: “eso sòlo sería posible si cayeran dos metros de nieve en toda la ciudad”, luego fue impresionantemente constatado en las cifras estadísticas.

En otra parte del mundo, un médico psiquiatra logra curar a todos sus pacientes violentos, sin siquiera llegar a conocerlos personalmente, tal doctrina es conocida como el nombre de H´oponopono.

Estas y otras tantas circunstancias, las intuiciones que nos llegan y oportunamente nos protegen, la posibilidad de materializar nuestros pensamientos en la vida diaria, y la conexión con Dios y el Universo mediante la correcta oración o plegaria, serían algunos de los fenómenos íntimamente relacionados a un modelo de pensamiento en SINCRONICIDAD, integrados en lo que llamamos Filosofía Holística (de Holos: total o integrado).

El Universo, un Sistema Holístico
Algunos intuimos la noción de vivir dentro de una matriz universal, que funciona como conjunto de sistemas ordenados e interactivos, evolucionando hacia formas cada vez más complejas y perfectas. Este modelo se cumple en el Planeta Tierra, y suponemos lógico que en el resto del Universo también sea así.

Podríamos cuestionarnos: si las cosas suceden con un cierto sentido, ¿el Macrocosmos posee inteligencia propia?, o ¿hay quizás alguna inteligencia detrás que lo guía?. ¿Simplemente fueron circunstancias aleatorias en el correr del espacio-tiempo?

Cada uno de nosotros tendrá sus ideas, lo que sí podemos asegurar, es que luego de infinitos millones de años, parte de masa y energía nacidas del gigantesco horno universal, lograron combinarse de tal manera en éste, el Tercer Planeta, hasta evolucionar y formar un sistema auto-consciente, que luego se autodenominó “ser humano”.

El vocablo Sistema, define a un conjunto de partes o cosas, (también de reglas e instrucciones), que reciben o toman información, la procesan y emiten un resultado. A su vez, y para que tenga sentido, esta emisión de información (material o energética), debe ser factible de ser procesada por otro sistema, es decir que además, debe establecerse un “lenguaje” en común, un patrón de transferencia de información entre los diferentes sistemas, que les permita darse “vida”, o mejor dicho, darse un sentido mutuo de existencia.

Y en la Gestión de Calidad Universal, diríamos que ningún producto elaborado es inútil, todo es reprocesado y encuentra su destino, ayudando así en la creación y sostén de otros infinitos sistemas.

Decíamos que ésta matriz universal, vio nacer dentro de sí esta entidad compleja, criatura de materia y energía que evolucionó tanto, que alcanzó a ser conciente de si misma, llegando a poseer dentro de su maravillosa arquitectura interna un laboratorio, y allí un lugar donde proyectar imágenes coloridas que retoca y modifica, para ir dando diferentes formas a sus intereses y estructuras externas, combinando más materia y energía en sus procesos, y así empezar a crear obras para modificar su hábitat, y tener comodidad y tranquilidad.

Su misma morfología no iba a escapar al patrón, también veremos que se comporta como un sistema completo, integrado a su vez, por varios sub-sistemas, como el digestivo, el nervioso, el sanguíneo, el inmunológico, etc.

Sabemos que este ser es un sistema inteligente, auto consciente, con algunas funciones corporales inconscientes, como el latido cardíaco y la función respiratoria.

Y que en general, desde su nacimiento trae un alegre programa interno de auto-perfección, que funciona bien hasta que alguna distorsión energética de su entorno, lo trastorna y cambia.

En esas circunstancias, esta entidad puede llegar a perder el programa elaborado en millones de años, y tomar la espiral involutiva, fijando su conciencia sólo en el polo material instintivo, auto-destruyéndose a sí mismo y generando modelos iguales a él, que le ayudarán a destruir su entorno, creando a su vez, sistemas de dominación de sus pares, que sembrando miedo y angustia, comenzaran un proceso de regresión hacia la inconsciencia material de la cual se partió, hacia el “caos material originario”.

La Filosofía Holística (de Holos: totalidad o integración), establece que el Universo es un Todo, un sistema total que tiene pautas en común con cada una de sus totalidades o sistemas menores. Por supuesto, con el ser humano entre ellas. Cada átomo del Universo, sería un pequeño engranaje, con funciones relativas e integradas al desarrollo y al destino en común, de la totalidad cósmica.

Si aceptamos que Totalidad y sub-totalidades tienen pautas o patrones en común y de lenguaje “sistémico”; que al menos una parte de este Gran Sistema Cósmico se desarrolló hasta hacerse auto-consciente (el Ser Humano), y que la Vida se organiza en formas cada vez más complejas; ¿por qué no deducir entonces que el Todo, o Cosmos, en realidad es inteligente, y tiene un plan de desarrollo de perfección?

El Kibalión, texto esotérico-hermético cuyo origen se pierde en el tiempo dice que: “El Todo es Mente, el Todo es de naturaleza mental”. Y estos vocablos, Mente, Éter, Todo y Akasha, para el presente tema son sinónimos. Cada uno de nosotros, al formar parte integrante de este Sistema, tenemos pautas en común con el Todo, por tanto, estamos signados a tener un comportamiento, y hasta un destino compartido con él.
Cada situación del diario vivir, cada segundo y cada acción física o mental que transcurren en nuestra vida -sepámoslo o no-, forman parte de un patrón universal y en “sincronicidad”, del cual no es posible escapar, a lo sumo sólo torcer, levemente y lentamente.

Podríamos tomar la determinación de empezar a observar las circunstancias que nos rodean, y tratar de captar las íntimas relaciones que van concurriendo a nuestro alrededor, como cuando yo quería encontrarme con alguien, y al llegar a tomar el transporte colectivo a la parada, lo pierdo, y resulta que a los pocos minutos me encuentro con esta persona.

Si hubiera tomado el transporte, no me hubiera encontrado con la misma. Tal es así que mi deseo de encontrarme con esta persona fue retrasándome “inconscientemente” para que se diera la circunstancia de llegar a encontrarme con ella. De todo este mecanismo la mente consciente no se entera, del mismo modo que no se entera del latido cardíaco o la respiración. El Delfín sin embargo es un cetáceo (mamífero acuático), que debe dormir con un solo hemisferio cerebral cada vez, de manera que no deje de respirar. Es así que duerme una parte de su mente, pero la otra se mantiene activa.

Para nuestras mentes “normalizadas”, el paradigma sincronístico puede no ser científico (todavía), sin embargo, empíricamente puede llegar a demostrarse que hasta el vuelo insistente y molesto de una mosca sobre nosotros, tiene significado, tiene una función, es sólo cuestión de darse a uno mismo la posibilidad de buscar la conexión con paciencia y cultivando la presente noción, y haciendo el saludable pero tedioso ejercicio de retrospección.

La gran mayoría no somos conscientes de los invisibles hilos conductores de energía que van trazando nuestro sendero de vida. Muchos sueñan ser los arquitectos de su destino, cuestión que es posible, sin embargo la mayoría somos llevados por el maridaje de energías, hacia un polo u otro, creyendo conscientemente que esas acciones que realizamos, las estamos eligiendo conscientemente.

Creemos muchas veces que “queremos lo que queremos”, cuando en realidad, somos “pensamientos” del Todo, y hasta nuestro “Libre Albedrío” estaría influenciado por las tremendas oleadas de energía que fluyen por el sistema interno, por la Matrix, y tuercen nuestra voluntad.

Determinismo y Libre Albedrío son extremos de una misma energía, verdades opuestas y complementarias, teorías válidas las dos, siendo como todos los opuestos, uno extremo más positivo que el otro.

Noción de Sincronicidad
Al pensar en éste vocablo, lo hacemos para referirnos a una relación o interconexión entre dos o más elementos que interactúan, a dos o más circunstancias que ocurren al mismo momento, y en general, a un suceso que ocurre a partir de otro. Tiene su equivalente en el término Correspondencia (tener proporción o relación una cosa o suceso, con otra).

En Latín, la preposición SIN, viene de Sine, es separativa o negativa, e indica carencia o falta. La misma proveniente del Griego significa exactamente lo contrario. Sincronicidad proviene de SINCRÓNICO, de origen griego: sinkronos: sucesos que ocurren en el espacio-tiempo, en forma simultánea, aunque en este concepto, no necesariamente tiene que suceder simultaneamente, es decir, pueden estar conectados dos sucesos mas halla del tiempo.

Este concepto y otros creados por el prestigioso Psiquiatra Carlos Gustavo Jung, mejor discípulo de Freud, y luego padre de la rama del Psicoanálisis llamada Psicología Analítica, muestran pautas de relacionamiento holístico entre el Universo y el Hombre, entre la Magia, la Religión, y la Ciencia, abriendo así nuestra mente cartesiana a un nuevo paradigma dentro del cual despertar, salir de la caverna de Platón y encontrar como éste decía, que hay un mundo arquetípico, un “Mundo de Ideas” que contiene y determina el mundo material en el cual nos encontramos.

Continuaremos con este apasionante tema en el próximo número, buceando en este nuevo paradigma de la Dimensión Desconocida…

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